Sobre MÍ
LA HISTORIA DE TONI THE WOLF
Me llamo Antonio y elegí mi nombre artístico como Toni The Wolf (conocido en España como Toni el Lobo Pérez) nací en Murcia, España, en el seno de una familia humilde y trabajadora.
Fui un niño sencillo, gordito y tímido. Un niño que, como tantos otros, fue creciendo mientras observaba el mundo y trataba de entenderlo. Pero mi vida también estuvo marcada desde muy joven por determinadas circunstancias y por la pérdida de personas importantes para mí. Algunas de esas experiencias llegaron demasiado pronto y cambiaron muchas cosas a mi alrededor.
No necesito detenerme en los detalles de aquello que ocurrió. Hay historias que forman parte de nuestra vida y que no necesitan ser explicadas para poder comprender lo que dejaron en nosotros. Lo importante para mí no es quedarme en el dolor, sino reconocer que aquellas experiencias fueron formando mi manera de mirar la vida, las personas y las relaciones.
Con el paso de los años fui descubriendo el mundo a través de mis propias experiencias. Conocí personas, tuve relaciones, viví aventuras, momentos buenos y momentos difíciles. Aprendí lo que significa querer, perder, confiar y también descubrir que no todas las personas entienden la lealtad de la misma manera.
También viví diferentes circunstancias dentro de mi entorno familiar que me hicieron madurar y comprender que las personas y las familias atraviesan etapas que pueden cambiarlo todo. Y quizá fue precisamente a través de esas experiencias como empecé a hacerme preguntas que, con el tiempo, terminarían transformando mi manera de entender la existencia.
Porque la vida no solamente te enseña cuando las cosas salen bien.
También te enseña cuando tienes que seguir adelante.
Desde muy joven empecé a trabajar. Mi camino profesional comenzó en la puerta de una discoteca y posteriormente continuó durante años en el mundo de la seguridad privada. Pero siempre he sido una persona inquieta y con ganas de aprender, así que también decidí formarme.
Estudié un grado superior en tecnología de los alimentos y posteriormente orienté mi formación hacia otra de mis grandes pasiones: el deporte.
Fui entrenador personal, monitor de sala e instructor de culturismo y fitness. Durante muchos años, la musculación y el entrenamiento fueron una parte fundamental de mi vida. El deporte me enseñó disciplina, constancia y algo que considero todavía más importante: que cambiar no es cuestión de esperar a que las cosas sucedan, sino de trabajar para conseguirlo.
Mientras todo eso ocurría, la música siempre estuvo presente.
No como una profesión.
Como parte de mí.
Desde muy joven escribir fue una manera de expresar aquello que muchas veces no sabía cómo decir de otra forma. Escribía letras, poesía, pensamientos… La música estaba ahí, aunque durante mucho tiempo no pensé en dedicarme profesionalmente a ella.
Simplemente escribía.
Y escribía porque lo necesitaba.
Con los años fui comprendiendo que aquellas palabras no eran solamente una forma de desahogarme. También eran una manera de interpretar lo que estaba viviendo, de intentar comprender las relaciones humanas, el amor, las pérdidas, la sociedad, la familia, la lealtad y todas esas preguntas que aparecen cuando uno empieza a mirar la vida de otra manera.
Fue entonces cuando comenzó a tomar forma el artista.
Mi evolución personal me llevó también a entender el amor de una forma diferente. Aprendí que amar no significa necesitar que otra persona venga a llenar aquello que nosotros mismos no hemos sabido llenar.
Una relación no debería construirse desde la carencia.
Debería construirse desde dos personas que se conocen, se respetan, se sostienen y se eligen.
Para mí, el amor empieza por uno mismo. No desde el egoísmo, sino desde la aceptación, el respeto y la conciencia de quién eres. Cuando aprendes a estar contigo mismo y dejas de buscar en otra persona aquello que crees que te falta, empiezas a relacionarte desde otro lugar.
Desde la libertad.
Desde la elección.
Desde la verdad.
Esa forma de entender la vida también me llevó a comprender que todos formamos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos. Que nuestras experiencias, incluso aquellas que no hubiéramos elegido vivir, pueden terminar formando parte de nuestra evolución si somos capaces de aprender de ellas.
Por eso no miro mi pasado únicamente desde lo que ocurrió.
Lo miro también desde aquello en lo que me convirtió.
Y es ahí donde aparece Toni The Wolf.
Toni The Wolf es mi nombre artístico internacional. En España soy conocido como Toni el Lobo Pérez, y ambos nombres representan a la misma persona, la misma historia y los mismos valores.
El lobo no es para mí un simple elemento estético ni un personaje creado para aparentar algo.
Es un símbolo.
Representa fuerza, pero también lealtad. Representa protección, familia, honor, disciplina y respeto. Representa la capacidad de permanecer firme cuando las circunstancias intentan hacerte cambiar quién eres.
Por eso también existe en la imagen que acompaña a Toni The Wolf.
El traje, la corona, el lobo, la bandera y toda la estética que forman parte del proyecto no están ahí únicamente para crear una imagen poderosa. Son una forma de representar visualmente unos valores que considero importantes y que, desde mi punto de vista, no deberían perderse.
Honor.
Lealtad.
Familia.
Respeto.
Ética.
Fuerza.
Verdad.
También soy español y me siento orgulloso de mi tierra y de mis raíces. Por eso España forma parte de mi identidad y de mi imagen. Mostrar una bandera no significa estar de acuerdo con todo lo que ocurre en un país. Al contrario. Precisamente porque forma parte de mí, también siento la libertad y la responsabilidad de cuestionar aquello que considero que está mal.
Hay cosas de la sociedad que comparto y otras que no.
Hay comportamientos que respeto y otros que critico.
Y esa libertad también forma parte de mi manera de expresarme.
Mi música nace de ahí.
De una vida real.
De experiencias reales.
De preguntas reales.
No escribo desde la teoría ni desde aquello que alguien me ha contado. Escribo desde aquello que he vivido y desde la manera en que he aprendido a interpretar esas experiencias.
Por eso puedo hablar de amor, pero también de pérdida.
Puedo hablar de familia, pero también de decepción.
Puedo hablar de fuerza, pero también de las veces que tuve que aprender a reconstruirme.
Puedo hablar de España, de la sociedad, de aquello que considero injusto y de aquello que considero digno de defender.
Y puedo hacerlo desde diferentes estilos musicales, porque para mí el género es una herramienta de expresión, no una frontera.
El estilo puede cambiar.
La historia que hay detrás sigue siendo la misma.
Hoy no me considero una persona que haya llegado a ninguna meta definitiva. Sigo aprendiendo, sigo evolucionando y sigo descubriendo cosas sobre mí mismo y sobre la vida.
Pero hay algo que sí tengo claro.
No quiero que las circunstancias que he vivido sean únicamente parte de mi pasado.
Quiero que también puedan servir para algo.
Hay muchas personas que, por diferentes motivos, han dejado de soñar. Personas que han perdido la ilusión, que se han quedado quietas delante de una puerta cerrada o que han llegado a pensar que ya no merece la pena intentarlo.
Y yo creo que todavía hay algo al otro lado.
Creo que todavía podemos cambiar.
Todavía podemos aprender.
Todavía podemos amar.
Todavía podemos volver a confiar.
Todavía podemos cuidar de nuestra familia, recuperar nuestros sueños y encontrar una razón para seguir avanzando.
No porque la vida sea fácil.
Sino porque todavía tenemos la capacidad de elegir qué hacemos con ella.
Mi intención con este proyecto no es decirle a nadie cómo tiene que vivir. Es compartir una parte de mi camino y dejar que cada persona encuentre en mis canciones aquello que necesite encontrar.
Quizá alguien escuche una canción y encuentre una historia de amor.
Otra persona puede encontrar una experiencia que le resulte familiar.
Otra puede escuchar una crítica.
Otra puede encontrar una parte de sí misma que creía perdida.
Y si alguna de esas personas consigue volver a mirar hacia delante, recuperar un sueño, valorar a alguien que tiene a su lado o simplemente encontrar fuerzas para abrir aquella puerta que llevaba demasiado tiempo cerrada, entonces habrá valido la pena contar mi historia.
Porque al final, Toni The Wolf no nace solamente de lo que me ocurrió.
Nace de lo que decidí hacer con todo aquello que me ocurrió.
Soy Toni The Wolf.
